Tenerife - Arte y Cultura


Literatura
En los siglos XVI y XVII destaca, en el campo de la poesía épica, Antonio de Viana. Este escritor que nace
en La Laguna compuso el poema Antigüedades de las Islas Afortunadas, un material de gran valor
antropológico para entender las formas de vida de aquel entonces.
Ya posteriormente, en el llamado Siglo de las Luces (siglo XVIII) aparecen figuras relevantes de la
Ilustración en Tenerife como José Viera y Clavijo, Tomás de Iriarte, Ángel Guimerá y Jorge, Mercedes
Pinto o Domingo Pérez Minik, entre otros, que aportan sus obras dentro de esta escena literaria.

Pintura
El primer núcleo de arte pictórico en Tenerife se distingue en la ciudad de La Laguna, donde en el
transcurso del siglo XVI aparecen algunos pintores de renombre. Más adelante se suman artistas de otros
lugares como Garachico, Santa Cruz, La Orotava y Puerto de la Cruz.
Originarios de La Orotava son dos de los mejores pintores del archipiélago del siglo XVII, nos referimos a
Cristóbal Hernández de Quintana y Gaspar de Quevedo, con numerosas obras distribuidas por iglesias de
la isla.
En el Puerto de la Cruz, concretamente en la iglesia de Nuestra Señora de la Peña de Francia, se puede
contemplar la aportación realizada por Luis de la Cruz y Ríos. Nacido en 1775, el que fuera pintor de
cámara del rey Fernando VII de España y miniaturista, obtiene un reconocido prestigio en la Corte,
donde se le conoce como El Canario.
En el año 1849 nace en Santa Cruz de Tenerife el paisajista Valentín Sanz.
El Museo Municipal de Bellas Artes de Santa Cruz cuenta con una abundante muestra de su quehacer.
También en este museo capitalino se pueden observar cuadros de Juan Rodríguez Botas (1880-1917),
quien es considerado el primer impresionista canario.
Del mismo modo cabe citar, dentro del grupo expresionista, a Mariano de Cossío. A este autor hay que
atribuirle los frescos de la iglesia de Santo Domingo, en San Cristóbal de La Laguna. Por otro lado, en
1874 nace Francisco Bonnín Guerín, acuarelista de Santa Cruz que formó una escuela para promover su
labor pictórica. Por último, en 1906 nace en La Laguna uno de los pintores canarios más universales,
Óscar Domínguez. Perteneciente al surrealismo, inventó la técnica de la decalcomanía y contribuyó con
una obra pictórica de internacional reconocimiento.

Escultura
Se podría considerar que la práctica escultórica comienza en Tenerife a partir del siglo XVII, momento en
el cual llega a la isla el arquitecto y escultor Martín de Andújar Cantos desde Sevilla, donde había recibido
instrucciones del maestro Juan Martínez Montañés. Con él arrivaron nuevas técnicas y planteamientos de
la escuela hispalense que transmitió a sus discípulos, entre los que destaca el garachiquense Blas García
Ravelo.
Otros escultores que, en esta época y en el posterior siglo XVIII, irrumpen a la escena son Sebastián
Fernández Méndez, Lázaro González de Ocampo, José Rodríguez de la Oliva, y principalmente el
orotavense Fernando Estévez, alumno de Luján Pérez, quien contribuye con una extensa colección de
imágenes religiosas y tallas repartidas por diversas iglesias de Tenerife, como por ejemplo, en la Parroquia
Matriz del Apóstol Santiago de Los Realejos; en la Catedral de La Laguna, la Iglesia de la Concepción
también en La Laguna, la Basílica de Candelaria y en distintos lugares de culto de La Orotava.
Actualmente, el ámbito escultórico tinerfeño se encuentra representado entre otros por José Abad,
Fernando Garcíarramos y José Luis Fajardo.

Música
El ámbito musical tiene en la figura de Teobaldo Power y Lugo Viña uno de sus exponentes más claros.
Natural de Santa Cruz, se trata de un pianista y compositor, autor de los Cantos Canarios. En concreto,
los arreglos de la melodía del arrorró de estos Cantos Canarios constituyen el Himno de la Comunidad
Autónoma. En este campo también destaca el folclore. Similar al del resto de las islas, se caracteriza por la
participación de timples, guitarras, bandurrias, laúdes y distintos tipos de instrumentos de percusión.
Son numerosos los grupos folclóricos que se reparten por la geografía isleña y que suelen aparecer en
distintas celebraciones populares como las romerías. En este aspecto habría que citar a Los Sabandeños,
quienes conforman un importante símbolo de la cultura canaria. Este grupo folclórico rescató la
idiosincrasia del pueblo isleño en un momento en el que el carácter uniformador de la cultura española de
los años setenta hace caer prácticamente en la decadencia y el olvido diferentes elementos de la música
canaria. Las canciones típicas de las islas: isa, folía, tajaraste, malagueña... se configuran como melodías
mestizas entre la música ancestral de los guanches con distintos enlaces entre lo andaluz e
hispanoamericano.

Arquitectura
Al igual que la que predomina en las otras islas, en la arquitectura tinerfeña sobresalen las directrices de las
casonas señoriales y las de las casas más humildes y populares. Este tipo arquitectónico, que tiene
notables influencias de Andalucía y Portugal, presenta, no obstante una fuerte personalidad propia.
De las casas señoriales hay que subrayar los ejemplos que existen en La Orotava y en La Laguna. Estas
edificaciones se caracterizan por sus balcones típicos y por la presencia de patios interiores. La madera,
especialmente la tea (pino), cobra un gran protagonismo en estas construcciones. Estas casas presentan
fachadas no demasiado complejas con poca ornamentación.
Son típicos los grandes balcones de madera y el uso de celosías. Las ventanas cierran en guillotina y son
habituales los asientos interiores adosados a ellas. Los patios interiores funcionan como verdaderos
jardines que sirven para dar iluminación a las habitaciones. Estas se comunican con el patio por medio de
galerías rematadas frecuentemente en piedra y madera. Artilugios como las destiladeras, las bombas de
agua, los bancos y mesones son elementos que muchas veces forman parte de estos patios interiores.
En cuanto a las casas tradicionales, estas se caracterizan por ser edificios de escasa altura, con toscas
paredes de colores variopintos. En ocasiones la continuidad de estas paredes se ve interrumpida por la
presencia de bloques de piedra que asoman a la superficie de forma ornamental. A lo largo de toda la isla
son muchos los ejemplos a contemplar de esta arquitectura.
Los edificios oficiales o de carácter religioso se han ido conformando según las distintas corrientes
arquitectónicas que en cada momento han imperado. Los núcleos urbanos de las ciudades de La Laguna
y La Orotava están declarados como monumentos histórico-artístico nacionales.
En los últimos años, por parte de los diferentes gobiernos, ha predominado el concepto de llevar a cabo
grandes proyectos, en ocasiones ostentosos, diseñados por reconocidos arquitectos. Entre ellos se
podría incluir por ejemplo, la remodelación de la Plaza de España por los arquitectos suizos Herzog & De
Meuron, el nuevo proyecto del francés Dominique Perrault de la Playa de Las Teresitas, el centro Magma
Arte & Congresos, las Torres de Santa Cruz o el Auditorio de Tenerife. Este último edificio, obra del
arquitecto español Santiago Calatrava se alza al este del Parque Marítimo, en la capital tinerfeña. Uno de
sus elementos más destacables es la estampa de su vela alada simulando un barco, que se ha convertido
en uno de los símbolos de la isla.

Artesanía
En esta breve sección habría que remarcar la elaboración del calado y la roseta, dos elementos
artesanales apreciados también por los visitantes de la isla. El calado es una labor de bordado, que
requiere gusto, paciencia y precisión, fundamentada en una técnica consistente en ir deshilando un paño
tensamente sujeto a un bastidor por lo general de madera. El resultado final suele aplicarse, sobre todo, a
la mantelería u otros elementos decorativos. La roseta se confecciona substancialmente en el municipio
de Vilaflor, y consiste en crear dibujos con hilos que son cruzados entre fijadores. Estas pequeñas piezas
así elaboradas son unidas posteriormente obteniéndose paños individuales y composiciones.
Estas dos variedades artesanales, que precisan de una gran dedicación suelen venderse en núcleos
etnográficos o rurales o en cascos históricos. Sin embargo, es frecuente encontrar en las céntricas calles
de Santa Cruz y otros puntos turísticos numerosos locales que ofrecen lo que ellos denominan mantelería
canaria, cuando esta es realmente producida en serie mediante procedimientos industriales y no
responde por tanto a los trabajos artesanales confeccionados en Canarias.
En este ámbito hay que destacar igualmente la ebanistería. El norte de Tenerife ha proporcionado a la
historia varios maestros en la talla que han contribuido con elementos que van desde balcones, celosías,
puertas y ventanas hasta un original mobiliario cargado de objetos elaborados en madera fina. La cestería
también es una labor de cierto peso en la artesanía tinerfeña donde sus artesanos trabajan desde hojas
de palma y varas de castaño a la fibra de la platanera, conocida por el sector como la badana, que
conlleva una producción igualmente diversa y heterogénea.
Existe, como en el resto de las Islas Canarias, toda una tradición artesana alrededor de la alfarería. El uso
del barro procede de la primitiva cerámica llevada a cabo por los antiguos guanches, quienes
desconocían el uso del torno. Los alfareros de la isla trabajan la arcilla con las manos, lo que imprime una
gran autenticidad a sus obras. Entre los objetos realizados destacan los destinados a la utilería doméstica,
asadores, gánigos…, o los meramente ornamentales y de atavío personal: collares de cuentas o las
afamadas pintaderas, un símbolo de la iconografía aborigen.
Es habitual poder contemplar los quehaceres de estos artesanos en diferentes ferias que normalmente se
suelen celebrar con motivo de las fiestas de los pueblos, villas o ciudades de la isla.






Educación
El nacimiento de la educación se debe en la isla a las órdenes religiosas. En el año 1530, Tenerife accede a
la cultura de la mano de la cátedra de filosofía que, poseen los dominicos en el convento de La
Concepción de La Laguna. A pesar de ello, hasta bien avanzado el siglo XVIII no comienzan a funcionar
las pocas escuelas que por aquel entonces existían.
En este sentido, hay que recalcar el trabajo desempeñado por la Real Sociedad Económica de Amigos del
País, que creó diversas escuelas en San Cristóbal de La Laguna. Fue en 1846 cuando se instaura el primer
instituto de enseñanza secundaria con el fin de suplir el cierre de la Universidad de San Fernando (véase
Universidad de La Laguna). Anexa a este edificio se fundó en 1850 la primera Escuela Normal Elemental
del archipiélago que pasaría a denominarse Escuela Normal Superior de Magisterio en 1866. Así se
mantiene esta situación ya que a pesar de que el dictador Miguel Primo de Rivera crease algunos centros,
el punto de inflexión lo supone la política educativa que desarrolló la Segunda República, de modo que en
apenas cuatro años (1929-1933) casi se dobla el número de escuelas existentes.
Posteriormente, el inicio de la Guerra Civil y la ulterior dictadura de Francisco Franco constituyeron un
considerable retroceso. La educación en manos de órdenes religiosas tuvo cierta importancia en el
devenir de los tinerfeños hasta que en 1970 la Ley General de Educación resta peso a estas instituciones
religiosas en favor de los centros públicos. Estos últimos, y ya en menor grado los primeros, comienzan a
multiplicarse desde entonces y son impulsados con la instauración de la democracia. Tenerife cuenta a día
de hoy con 301 centros de educación infantil, 297 colegios de primaria, 140 de secundaria y 86
institutos de bachiller. Además, en la isla existen hasta 5 centros de estudios universitarios o de
postgrado: Universidad de La Laguna (la de mayor presencia), Universidad Nacional de Educación a
Distancia, Universidad Internacional Menéndez Pelayo, Universidad Alfonso X el Sabio y Universidad de Vic
(Escuela Universitaria de Turismo de Santa Cruz de Tenerife).

Investigación
El Observatorio del Teide, perteneciente al
Instituto de Astrofísica de Canarias.
El campo de la investigación, históricamente,
no se ha desarrollado de un modo especialmente
relevante.
No obstante, entre los centros que se dedican a
esta labor destaca sobre todo el Instituto de
Astrofísica de Canarias que tiene sede en esta isla.
Asimismo cabría citar el Instituto de Bio-Orgánica
Antonio González, vinculado a la Universidad de
La Laguna. También adheridos a esta
universidad se encuentran el Instituto de
Lingüística Andrés Bello, el Centro de Estudios
Medievales y Renacentistas, el Instituto
Universitario de la Empresa, el Instituto de
Derecho Regional y el Instituto Universitario de
Ciencias Políticas y Sociales al igual que el Instituto de Enfermedades Tropicales (perteneciente a la Red de
Investigación de Centros de Enfermedades Tropicales, que dispone de siete nodos extendidos a lo largo
del país, uno de ellos en Canarias).
Con sede en la ciudad del Puerto de la Cruz se encuentra el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias,
adscrito al Instituto de Cultura Hispánica de Madrid. En la ciudad de La Laguna se encuentra la delegación
canaria del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el Instituto Canario de Investigaciones
Agrarias, el Instituto de Estudios Canarios y el Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio.
Otros organismos que trabajan en el ámbito de la investigación que tienen sede en Tenerife son el
Instituto Tecnológico de Canarias, el Instituto Vulcanológico de Canarias, la Asociación Industrial de
Canarias, el Instituto Tecnológico de Energías Renovables y el Instituto Oceanográfico de Canarias
emplazado en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife.
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